El objetivo del diseño y ejecución de una instalación de biomasa es lograr la satisfacción final del cliente. Debemos ser capaces de ofrecerle la instalación más rentable y más fácil de mantener. El mercado nos da suficientes posibilidades para el cliente, con ayuda del instalador, analice la mejor solución para los 25 años de vida aproximada de la instalación.
Pero, ¿cómo obtener el máximo rendimiento de la caldera y la satisfacción del cliente? Presentamos 10 aspectos clave en la ejecución de nuevos proyectos, asi como en la sustitución de calderas de carbón, gas o gasóleo.
1. Vista previa
Para evitar sorpresas, el primer paso en el planteamiento de una instalación de biomasa es realizar la visita previa al lugar donde se ubicara.
Si es un edificio aun no construido es muy importante comprender bien el proyecto y analizar los planos con el cliente. Reunirnos con él nos permitirá saber para qué aplicación se empleará la caldera: si será solo para calefacción, si dará calor a un proceso productivo, si será para producción eléctrica, etc.
También le daremos la posibilidad de suministrarle la biomasa y su calidad.
Ir al Ayuntamiento es conveniente. Paradójicamente el coste de la licencia de obra es el mismo que para las calderas de combustibles fósiles.
2. Dimensionado de la caldera
La información procedente de la visita debe ser suficiente para estimar las horas anuales de funcionamiento que tendrá la caldera, así como su “forma de funcionamiento”.
“El conocimiento de la forma precisa de funcionamiento de la caldera nos puede ayudar a un correcto calculo de la acumulación. Como consecuencia de esto, seremos capaces de ajustar la potencia instalada en caldera. Esto, al final, puede traducirse en una instalación mas rentable, tanto en inversión inicial como en consumos a lo largo de la vida de la misma”.
“Se recomienda no sobredimensionar en exceso la potencia de la caldera. En caso de sustitución de caldera, hay que revisar el histórico de consumos para elegir la potencia de la caldera adecuada a las necesidades de la instalación”.
3. Automatización
En nuevos proyectos y en operaciones de sustitución de caldera es mejor elegir calderas que tengan automatizadas la mayor parte de tareas de limpieza y mantenimiento para que funcionen siempre al máximo rendimiento y no necesiten atención constante del usuario.
La caldera elegida puede disponer de recogida de cenizas automático y transporte a contenedor de forma automática y encendido automático.
4. Emisiones y volátiles
La caldera elegida debe cumplir las normas europeas más estrictas en cuanto a emisiones y volátiles. En un plazo breve estas se implantaran en España. Las calderas que cumplen estas normativas disponen de sonda lambda que controla la combustión y regula la entrada de aire y de combustible para que la combustión sea en todo momento óptima y completa.
En caso de potencias elevadas, se pueden incorporar a las calderas una serie de ciclones de separación de partículas, de modo que los valores de emisiones y volátiles son mínimos y cumplen la normativa más estricta. Además, al conseguir una combustión óptima obtendremos un ahorro importante de combustible.
5. Esquema hidráulico
Para el correcto funcionamiento de la caldera de biomasa es necesario adecuar el actual circuito hidráulico de la instalación. Por un lado, es importante incorporar un acumulador de inercia dimensionado de acuerdo a la instalación y a la potencia de la caldera. Si no hay espacio suficiente para el deposito de inercia, algunas calderas pueden trabajar sin el, pero deben controlar todas las necesidades de calefacción y de ACS.
“Es importante incorporar, si no esta en la actual instalación, un sistema de elevación de retorno para asegurar que la temperatura del retorno es cercana a los 60º C, y evitar condensaciones y un envejecimiento prematuro de la caldera”.
También es necesario instalar un depósito de ACS con serpentín correctamente dimensionado según las necesidades.
Es importante saber que la inercia en las calderas de biomasa es muy superior a la de las calderas convencionales.
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